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La Historia del Fundador:
El Veterano de la II Guerra Mundial Bob McNICHOLS
 
1° de Mayo de 1945, Lejos de Casa

Cada primero de Mayo es significativo no sólo para los fundadores de McNICHOLS, pero en esa fecha en 1945, Robert (Bob) McNichols (q.e.p.d) y sus colegas prisioneros de guerra fueron liberados del Stalag Luft No. 1. Bob estuvo confinado en este campamento de prisioneros de guerra por nueve meses. Lo que escribió en su diario ese día expresa su felicidad en las últimas horas antes de la libertad:

Dormí en mi ropa toda la noche. Los alemanes abandonaron a la 1 de la mañana, y nosotros tomamos el control del campamento. Nos despertamos a las 5 de la mañana y desayunamos (Bob era el cocinero para sus colegas "kriegies"). Los rusos están a 14 o 15 millas de aquí...aún nos preguntamos cuándo vamos a salir de aquí! Alrededor del mediodía los rusos se reportaron...y algunos de los chicos vieron infantería y tanques desde el techo...sintonizamos una emisora de Nueva York en la tarde...pensar en ir a casa me ha hecho enfadar...estoy demasiado impaciente! Los espías rusos han llegado aquí esta noche a las 10. La radio alemana anunció la muerte de Hitler...hubo luz hasta la medianoche!”

Por la Gracia de Dios, Bob McNichols sobrevivió el accidente que mató a ocho de los nueve tripulantes de un B-17. A continuación tenemos la historia de Bob desde el periódico "Cleveland Plain Dealer", de Junio 28, 1945, con el siguiente titular:

“Paracaidistas en Berlin cuando Fortaleza es derribada; 6 amigos Mueren!”


En tiempos cuando los bombarderos aliados estaban acabando lentamente con Alemania, una tripulación jubilante de una Fortaleza Voladora se elevó una mañana con camino, por primera vez a Berlín.

Unicamente un miembro de la tripulación logró llegar. Seis murieron y dos fueron reportados perdidos cuando el gran bombardero fué derribado en llamas con su misión casi completa.

El único sobreviviente fué el Teniente Robert L. McNichols, de Cleveland Heights, Ohio, quien llegó a casa ayer después de meses en una campamento prisión Nazi para contarnos esta conmovedora historia del último vuelo de su "Fortaleza" y su escape de la muerte.

Como se reportó en el periódico en 1945, Bob aún estaba tratando de comprender por qué estaba vivo. El no recuerda mucho acerca de esa mañana soleada de Octubre 6 de 1944, cuando la nave fué atacada por una horda de aviones alemanes.

El perdió el sentido cuando rompió su máscada de oxígeno para ayudar a un camarada herido, y la siguiente cosa que recuerda es estar acostado en tierra mirando un cañón de metralleta sostenida por un campesino alemán.

“Yo tenía frío,” él dijo, “y no tenía idea de cómo salí de la nave o caí a tierra. Yo no recordaba haber abierto el paracaidas o haber aterrizado, o algo por el estilo.”

El recuerda la sensación que toda la tripulación tuvo cuando vieron por primera vez a Berlin ardiendo a una distancia de 30 millas. El recuerda haber abierto la compuerta de las bombas y concentrarse en el objetivo que se acercaba.

Como único bombardero del avión, el estaba solo en la nariz de la nave cuando los aviones de caza Nazis atacaron a 27.000 pies de altura. “No supe que habíamos sido impactados,” él dijo, “hasta que escuché la alarma de escape. Debimos recibirlo en las alas.”

“Cuando oí la alarma, yo solté las bombas y corrí hacia el cuerpo de la nave. Nuestro navegador estaba recostado en el pasillo, gravemente herido. Yo tuve que quitarme la máscada de oxígeno para tratar de ayudarle. Cuando me agaché, perdí el sentido, el aire no se podía respirar. Eso es todo lo que sé. Eso fué lo último que ví de cualquiera de los compañeros que eran mis amigos.”

“A Dios sea la Gloria” fué su oración...

McNichols cree que él fué un objetivo bamboleante para los francotiradores alemanes cuando él bajaba inconsciente a tierra en su paracaídas. “Mi uniforme,” él dijo, “estaba lleno de agujeros de bala cuando descendí. Ellos deben haberme rociado durante la caída, pero yo no tenía ni un rayón.”

Después de salir del campamento de prisión, Bob retornó a los Estados Unidos y fué bienvenido por su esposa, Phyllis, y su hija de seis meses, Barbara.

Durante su experiencia, el Teniente de 22 años de edad hizo un juramento en 1944, que si salía con vida de la guerra, él pondría a Dios de primero y lo haría su socio.


Estos juramentos pudieron ser comunes durante la guerra, pero McNichols cumplió el suyo. Viviendo como un fiel administrador, dando y compartiendo abundantemente con organizaciones y causas cristianas, Bob cumplió su juramento hasta su muerte en Julio de 1981.

En la celebración de el quincuagésimo aniversario de McNICHOLS, nosotros recordamos la gratitud a Dios de Bob y su dedicación a crear una compañía que refleje los principios alimentados por su fé. El creyó en un nivel alto de servicio, una dedicación a sus empleados y un aprecio por los clientes que tuvo el privilegio de servir. Estos principios fueron pasados con cariño a su hijo Gene, quien lidera la compañía hoy con el mismo compromiso jurado por su padre.

Con el mismo espíritu del legado de Bob, nosotros deseamos agradecer a todos y cada uno de nuestros clientes y nuestros empleados por su fidelidad, a quienes esperamos tener el privilegio de servir por muchos años.

"En todo sean agradecidos. Que la Palabra de Cristo viva abundantemente en vosotros-con salmos e himnos y cánticos espirituales, cantanto y alabando al Señor en vuestros corazones. Y que todo lo que hagais sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre a través de El."
- Colosenses 3:15-17

Este trozo de mensaje especial es en memoria de Bob McNichols.
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